Nací y me crié en el conurbano bonaerense, y desde el 2022 vivo en Barcelona.
Bailo desde que tengo uso de razón. La primera vez que me subí a un escenario tenía apenas 4 años.
En la pandemia, me recibí como Licenciada en Trabajo Social por la Universidad de Buenos Aires.
Durante mucho tiempo, mi danza y mi profesión académica fueron por carriles separados; jamás pensé que terminaría uniendo ambos mundos.
En 2020 la vida me sorprendió. Terminé desarrollando mi tesis sobre antropología del cuerpo y la política de la danza en comunidades LGBTIQ+.
Tras muchos años de atravesar la universidad sintiéndome como un "cerebro sin cuerpo", investigar el poder transformador del movimiento me reconectó por completo con mi corporalidad.
Eso me dio el impulso para explorar estilos que antes no me había atrevido. Así fue como tomé mi primera clase de Strip-tease, Chair dance y Lap-dance... y fue amor a primer baile.
En Barcelona, me formé en Danza Sensual y Performance en la Escuela Ars Femina, comencé a ofrecer mis primeros shows y facilitar talleres para conectar con la sensualidad a través del movimiento.
Sacar a bailar a mi sensualidad me movilizó en muchos sentidos. Dejé de asociar lo sensual únicamente con coquetear con otras personas; empezó a pulsar como una fuerza creativa que necesitaba ser expresada, curioseada y disfrutada.
Sin embargo, los prejuicios sociales aparecieron rápido en el camino: ¿qué pensará la gente sobre mí?
Ante el miedo, me dividí en dos. Por un lado, estaba la persona con intereses sociales, instructora de Yoga, que se formaba en Psicodrama. Por el otro, la Nina que bailaba sexy, trabajaba con arte erótico y daba sus primeros pasos como modelo vivo y performer.
Creía que esas versiones no podían convivir.
Con el tiempo y la experiencia entendí que yo soy todas ellas, y decidí hacer un movimiento de unión.
Hoy creo que todo movimiento sensual es social.
No hay manera de bailar sensualmente sin que se ponga en pregunta y en evidencia tu relación con lxs otrxs, los estereotipos, la expresión de género, los deseos, el consentimiento, las fantasías sexuales, la vergüenza corporal, el autoamor y el espacio que le das en tu vida a tu erotismo.
Por eso, hoy comparto mi pasión por el Movimiento Sensual: una exploración que es, a la vez, profundamente personal, social y colectiva.
En cuanto al modelaje artístico, la profesión me encontró y yo me dejé encontrar por ella.
Lo que comenzó como una invitación casual a posar en un estudio de arte en Barcelona, se convirtió en el descubrimiento de una nueva dimensión creativa.
Frente a la narrativa histórica que reduce a la "musa" a un rol pasivo frente al pintor o escultor, reivindico nuestro lugar: somos artistas, co-creadoras de la obra y trabajadoras de la cultura.
Crear una pose es proponer una forma, expresar con el cuerpo, aportar vida a la quietud, sostenerse en la mirada de lxs otrxs y transmitir la propia.
Desde esta perspectiva, ofrezco mi práctica como modelo y facilito recursos y talleres diseñados para que el modelaje artístico sea una experiencia transformadora. Un espacio dedicado a conectar, crear y aprender a que lo poses bien.